por Maku Sirera
¿Por qué no me ven los demás, por qué no me valoran? Si doy todo de mí, ¿por qué no me siento querido?
Maku Sirera Pérez
Si mamá no me aprueba, si no me mira observando todo el universo en mis manos, besaré a todas las mujeres que me encuentre buscando la vida en ellas, mi vida, mi madre.
Si mamá no me aprueba, no me impulsa y me expulsa al camino, mirándome capaz de vivirme en solitario, caminaré hacia atrás con mis pies apuntando a su mirada.
Autorización para crear mitosis, para cortar el cordón umbilical imaginario. Autorización para separarme viendo que la similitud de ambos es inevitable.
Autorización de mamá para amar desde lo que ella ha amado, cuidado y alimentado en su cuerpo, en su vientre y en su regazo.
Si no me siento aprobado, como hombre capaz de vivir mi vida. Si no me siento validado ante cómo decido vivir los escenarios que me he pedido, caminaré como un niño hambriento de teta, buscando refugio en cada seno que encuentre para sentir que eso que no entiendo, es lo que ando echando en falta.
Para el ser humano, es de urgente necesidad ser aprobado en la vida, validado como suficiente en él mismo. Tanto al hombre como a la mujer y en igual importancia, es de urgente necesidad la mirada de la madre como valor, como merecimiento y como abundancia de individualidad natural del conjunto.
Para el hombre es vital sentir el consentimiento de su propia validez para marcharse a recorrer su propia vida, caminar por el mundo suficiente en sí mismo con la aprobación de su/la madre como única validez de vida.
Vital sentir esa aprobación para escoger a la mujer o a quién él elija como caminante de vida, como persona creadora de eternidad humana, dando el amor incondicional de parir un alma.
Vital la mirada de mamá en aprobación y valía. Vital y urgente sentir que el calor del hogar eterno, se encuentra en todas partes, vaya dónde vaya y esté con quién esté, le recuerda que; Vale, Merece y es Suficiente.
Como hombre, si mamá no me valora, viviré en la tierra de nadie y nadie podrá llenar el vacío del ser hasta que no me apruebe, hasta que no tome consciencia de que «SOY MERECEDOR, VALGO Y SOY SUFICIENTE «, mientras esto no lo sienta, no creeré ser merecedor de recibir amor y mucho menos de darlo.
Para una mujer es igual, en la misma proporción y cantidad, sin embargo, para ella, para la mujer es además imprescindible sentirse con la aprobación y validación de la madre, pues es de ella de quién recibe el legado para crear vida y cobijarla.
La madre es la vida que recibe vida, la cobija, la alberga, la alimenta y la devuelve a la vida para su frescura individual.
Cuando crecemos, cuando nos reconocemos adultos, podemos recoger ese valor, tomar a la madre y validarnos en el valor que somos. Nuestra madre lo hizo perfecto, de la mejor forma que sabía hacerlo, con sus propios recursos y su propio amor a si misma, nos validó. Ahora, que ya somos adultos, nos toca a nosotros tomar su valor, tomar su amor, tomar sus recursos, tomar a la madre y expulsarnos a la vida con todo, nos toca tomar a mamá y validarnos, valorando la vida que somos.
… Pues tú, yo «Valgo, merezco y soy suficiente».
Si no tomamos a mamá y con este tomar, nos aprobamos en la vida, viviremos en tierra de nadie caminando en la búsqueda de un vacío existencial infinito.
Maku Sirera Pérez
por Maku Sirera
Me salen todos los «te amo», cuando te acompaño al comienzo de tus vuelos, «te amo» que me llenan la vida y me vacían de lágrimas el alma.
Maku Sirera Pérez
Una madre, envejece mil años con la partida de un hijo y va recuperando la juventud tramito a tramito, con cada paso firme que observa detrás de su figura, la de su hijo.
Creciendo tus huesos en libertad, en conjunción con las canas que me peino, te veo partir seguro de tí mismo, con pequeñas lágrimas de agradecimiento, con un abrazo sentido que recoge una parte de mi «ser madre» para llevarla contigo, como un pequeño tesoro escondido en tu interior, al que sé que cuidarás siendo feliz con tus logros.
A tu lado, caminando hacia la puerta de tus sueños, abrazada a ese gran hombre que ya observo, se me van cayendo lágrimas por dentro, lágrimas de amor y admiración por tu paso firme, decidido y amplio, recogido en un abrazo eterno lleno de agradecimiento.
Y te acompaño con la felicidad de observar esa estela que vas dejando, una estela que recojo con las manos de mi alma, como si de ella me llenara la mía, con ese avanzar firme y amable, ese que siempre has tenido desde pequeñito y hasta este momento. Una estela de elegancia que deja partes de ti con una energía indestructible a tu paso.
Envejezco un poquito cada vez que te veo partir por notar tu ausencia, y cuando me abrazas, algo en mí vuelve y me recuerda que partes como fuerza de la naturaleza, partes a realizar tus sueños, partes a ir tejiendo tus logros, partes a componer el mundo con lo vivido contigo. Partes y se me parte un trocito de mí con tu partida.
Ese vacío que queda en mí, observo que se llena de la esencia de tu estela al caminar, de lo inolvidable de tu presencia, de que lo que tienes delante de tí es elegido desde esa alma tan bonita que eres… Y entonces, el amor que me sujeta y nos sustenta, me recuerda que los vacíos del alma son llenados con el amor, y entonces, como cánticos de eternidad, se me van cayendo millares de «TE AMO», desprendiéndo el envejecimiento que causa tu partida y volviendo al amor del momento.
Se me caen millares de «TE AMO», y el dolor se convierte en certeza, en comprensión y la experiencia la siento más amable y fácil de observar. Y caen de mí e invaden el camino, esos «TE AMO», invaden y convierten un momento de dolor en el comienzo de tu principio. Siento que nada cae, que esos «TE AMO» iban entrelazados con tus pasos y los míos, con tus risas y las mías, con tus abrazos y los míos.
Esas palabras que de pequeño me decías «MAMI NO TE CROCUPES, YO ESTARÉ JUNTITO A TI EN TODOS LOS SIGLOS, COMO CUNDO TÚ TÁS EN MI COLONIA», vienen a mi hoy desde la voz de un hombre, desde el abrazo más reconfortante y mágico que una madre puede recibir de su hijo, mi hijo, con el alma más bonita que jamás he visto unida a la de tu hermana mayor y escucho, como agua para mi alma, «MAMI NO TE PREOCUPES, ESTARÉ BIEN, NO ME VOY DE TI, ME VOY CONTIGO A SER».
Y sigues ofreciendo tu esencia en nuestras conversaciones y se me para el tiempo mirándote, escuchándote y viéndote marchar, desde unas palabras que recomponen mis canas y las vuelven bellas, dibujando el blanco de la magia de ser madre. «MAMI SABES QUE NO CREO EN ESO QUE TÚ DICES DE ELEGIR A LOS PADRES ANTES DE NACER, SIN EMBARGO, SI HAY ALGO DE VERDAD EN ESO, SIENTO QUE SOY «UN CRAC» PORQUE HE ELEGIDO A LA MEJOR MADRE DEL MUNDO, TE QUIERO POR TODOS LOS TIEMPOS».
《.-Mami, como dices tú, tengo todo lo necesario para vivirme en esta experiencia, y me siento totalmente capaz de lograr mis sueños, si tú me sigues mirando como siempre lo has hecho, así, como ahora lo haces y me acompañas. «NO TE «CROCUPES» MAMI».
Voy caminando a tu lado, abrazada a tí y en la aceptación de tu partida envejezco en un instante mil años, y al mirarte, al abrazarte, siento que la vida vuelve para quedarse, con tu sonrisa, con tu certeza, con tu esencia, con la conexión de esa alma tan bonita que eres. Vuelve el amor y nos envuelve, como madre e hijo nos conecta más allá de la presencia y de la ausencia y me recuerda tus palabras dichas hace unos instantes, que han sido pronunciadas por mis labios mil veces…»TENGO TODO LO NECESARIO PARA VIVIRME EN ESTA EXPERIENCIA» y me besa la magia, y entre lágrimas internas me despido con un «TE AMO HIJO», disfruta y sigue sintiéndote feliz. Nos vemos en un abrir y cerrar de tiempos… un segundo y estarás de vuelta.
Una madre, envejece mil años con la partida de su hijo y poco a poco, a tramitos de sus logros y con la visión de la sonrisas de sus sueños, va recuperando la juventud de verlo nacer de nuevo.
Entre mi corazón y el tuyo no existe la distancia, sólo existe el amor eterno e infinito. Que alma más bonita la tuya hijo. «TE AMO».
Maku Sirera Pérez
por Maku Sirera
La Habitación – Lo Profundo – El Interior – La Vida de Familia – El Hogar
El 2 es La letra Beit (ב) (B) en la Kabalah
La letra Beit lleva ese nombre a partir de la palabra bayit que significa “casa”, “habitación”.
Expresa la idea de todo aquello que contiene algo. Beit permite a cada uno liberar en sí mismo un espacio para recibir la iluminación de su divinidad, un espacio donde reina el pensamiento creador.
El trazado de esta letra es un cuadrado o un rectángulo y por extensión el plano de una habitación o de una gran pieza que simboliza el centro de la familia, a imagen del universo.
Beit muestra igualmente una representación del universo con un centro en el cual se reúnen los 32 senderos de la sabiduría.
Beit significa: adentro, hogar, interior, íntimo, nutritivo, nutrición, abrigo, reparo, vida de familia (pareja), casa, recipiente, familia, dinastía, pueblo, tribu, escuela (corriente de pensamiento), matriz (de la mujer).
El número 2 asociado a Beit representa la unidad de la dualidad, la exteriorización de Alef, el principio de la creación resultante de la separación del 1, la fuente de la multiplicidad. (Extraído del libro «El Alma de vida y la Kabalah»).
2020, es un año doblemente integrativo, es el resultado de vivirnos en la separación, en la individualizacion de los años 1900 hasta la entrada del nuevo siglo 2000, el comienzo de una nueva era de unicidad e integración de los extremos, que da comienzo a la afirmación de la unidad en todos los sentidos.
2020, nos brinda una nueva época en conceptos para la humanidad, la integración del ser humano y su entorno, la fusión entre el ser humano y su casa, su contención y sustento, ese lugar que vuelve posible la existencia del pensamiento humano y lo físico.
2020, es la maravillosa oportunidad de encontrarnos en la integración del sentimiento y el pensamiento hecho verbo. La unión entre conceptos e interpretaciones de religiones, filosofías y culturas en una sola raza, «LA HUMANA», «LA HUMANIDAD».
El 2, que es la B del alfabeto hebreo, es también la B del «BERESIT», el génesis o la descripción bíblica del comienzo de la vida como la conocemos los seres humanos, es la creación de todo lo físico desde la contención del amor y su poder, hecho realidad física.
2020, es el comienzo del comienzo en versión hacia la evolución de lo que ya hemos experimentado y aprendido, con los millones de años de vida material.
Comenzamos una nueva época, una nueva era de afirmación y práctica de lo aprendido y de lo vivido. La licenciatura de la humanidad con unos cuantos másteres, integración de idiomas y reconocimiento de que «YA SOMOS VÁLIDOS, MERECEDORES Y SUFICIENTES«, para volver al paraíso y vivirnos en él. Ahora, en el hogar, en la casa, en reunión, en unidad, nos toca disfrutar-nos.
Es el año del principio, el año de la afirmación, el año de la consolidación, del disfrute de lo obtenido, es el año de compartir todo aquello que sembramos en el campo del universo en siglos pasados y que, con el dolor y el júbilo de los años 1900, hemos observado su culminación, cosechado, seleccionado, trillado y guardado delicadamente.
Es el año del descanso emocional de la raza humana y el comienzo de una nueva era sin fronteras, con unidad de conciencia.
2020, es el hogar doblemente compartido, la vuelta al paraíso, la vuelta a la única esencia que existirá por siempre, la vida en unión fundiendo los extremos en una sola conciencia e inteligencia común.
Disfrutemos de esta nueva era.
Afortunados por vivir el comienzo del comienzo.
Bienvenidos maravillosos años 2020
Que la felicidad y la abundancia de una sola mente «SEA CONTIGO».
Maku Sirera Pérez
por Maku Sirera
Abrazar, reinicia los tiempos y borra las huellas del dolor.
Maku Sirera Pérez
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por Maku Sirera
…Y miro hacia atrás y sonrío, me detengo un instante y permanezco en el cambio del momento. Que feliz sentirme feliz. Sentir que este camino al que miro, es gemelo de las arrugas que me cuido.
Maku Sirera Pérez
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por Maku Sirera
«La experiencia de un padre o madre, incluso antes de concebir, influyen ambas en la estructura y la función de los sistemas de generaciones siguientes”.
Dr. Brian Dias
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por Maku Sirera
Los milagros existen en todas partes, sólo tenemos que estar atentos.
Maku Sirera Pérez
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por Maku Sirera
El transcurso de la vida deja una impronta fácil de enternecer la visión.
Maku Sirera Pérez
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por Maku Sirera
Cuándo mamá ama a papá, yo crezco con amor en mi mirada. Cuándo papá ama a mamá, yo me siento digna de recibirlo.
Maku Sirera Pérez
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