LA PAREJA Y NUESTROS PADRES

LA PAREJA Y NUESTROS PADRES

«Con cada trato de amor hacia mi pareja, le muestro a mi hija lo que ha de esperar de su futura pareja y elevo el estándar de lo que mi hijo debe ser como hombre al tratar a la persona con la que decida caminar en pareja»

Anónimo

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PAPÁ, UN LUGAR PARA LA LIBERTAD

PAPÁ, UN LUGAR PARA LA LIBERTAD

Cuantos cuentos contados desde el mismo instante que me tuviste entre tus brazos. El lugar más seguro de mi historia, papá.

Maku Sirera Pérez

Cuentan en los libros de psicología, en lienzos escritos por conocidos sabios, filósofos y eruditos de mentes inconscientes que, para una niña, su padre, es el primer amor, su primera imagen de admiración, el primer lugar donde mirarse diferente a mamá y para ella misma.

Pues si, personalmente tengo que reconocer que con los años así lo siento, mi padre, mi primer amor, la primera persona a la que admiré. Mi padre fue y sigue siendo un lugar donde mirarme para ser yo, sí, ser yo he dicho, y esto, nada tiene que ver con lo masculino, no, al contrario, tiene que ver con lo femenino, con mi feminidad, con la mirada que permito de los hombres hacia mi.

El padre, es el primer lugar donde se reconoce una mujer y también un hombre, aunque éste será otro tema, hoy quiero hablar desde mi visión, desde la mirada de una niña que juega a ser mujer y a madurar para vivirme libre, y no estoy hablando de tendencias sexuales, que también, me refiero a la figura paterna y su aporte, a la importancia crucial y vital de la figura paterna en la vida de una persona y en este caso, de una mujer.

Desde esta importante figura, el padre, una niña aprende a recibir amor, sobre todo a recibirlo en las relaciones de pareja. Una niña, y digo niña en su amplio significado, aprende de mamá a dar amor, a expandirse, a completarse a ella misma para ser y sentir, a llenarse para luego regalar y dar en equilibrio. Con mamá, las mujeres, aprendemos a tener la capacidad de elegir las relaciones de pareja en el «dar amor», si mamá no supo amar a los hombres, nosotras viviremos aprendiendo a amar en cada relación pactada, desde la lealtad a las mujeres de nuestro clan y a nuestra madre. Y digo que «no sabía», pues en los primeros años de vida de un ser humano, negamos la esencia primaria del ser, olvidamos lo que somos, amor, para darle paso a Ego y sus definiciones y vivirnos separados, juzgados y en búsqueda constante.

También aprendemos del amor con papá, siendo de igual importancia para vivirnos en equilibrio y elegir a la persona que nos acompañe por el camino de la relación de pareja, desde el disfrute y el amor.

Una niña aprende de papá a recibir el amor. Con él, aprendemos a permitirnos ser amadas, a elegir relaciones de pareja que reflejen la mirada de reconocimiento de lo que es y lo que creemos merecer. Aprendemos a sentirnos deseadas, atractivas, sin peticiones, sin reclamarlo, sin exigirlo y a descubrir nuestro propio reconocimiento físico, desde la independencia y la autonomía emocional.

Como papá ama a mamá, nosotras elegiremos el amor de pareja y repetiremos esa relación en nuestros escenarios, bien sea por exceso o por defecto, desde el espejo o la sombra.

Si papá no supo amar a nuestra madre, no supo amar a las mujeres y respetar su presencia, nosotras viviremos experiencias sufrientes y carentes de amor recibido. No existen culpables en las relaciones, sólo existen personas que llevan dolor en su interior o regalan amor a su exterior.

El niño que juega a ser hombre durante la vida, el hombre, aprende a recibir amor de la figura materna, de la madre, si él no aprendió a ser merecedor de recibir un amor sano, no sabrá como entregarlo, caminará por su historia en búsqueda constante hasta que tome consciencia de ello, en ese instante comenzará un maravilloso recorrido hacia la libertad de ser el mismo, sin reproches ni culpables, sintiéndose capaz de entregar lo que siempre existió en él, el amor del comienzo de la vida con una mujer, su madre. En este instante dejará de existir la separación.

Si papá fue negado, bien por falta de amor propio, por carencia de amor de las mujeres de su clan o la falta de un espacio paterno de límites y abastecimiento emocional, nosotras, viviremos ausentes de reconocimiento, viviremos con un vacío existencial que buscaremos constantemente en todas las relaciones, en especial en las relaciones de pareja.

Nuestra mente y nuestra esencia están inevitablemente unidas al perdón de toda acción que, por cualquier motivo, no nos lleve al amor. La carencia nos mantiene en un circuito, en una rotonda emocional egótica y adictiva que nos destroza inconscientemente. La buena noticia es, que el camino está lleno de señales, esa rotonda emocional tiene un sinfín de salidas, «LA SEGUNDA SALIDA», «LA SIGUIENTE SALIDA», señales tales como; experiencias, frases, sucesos, películas, canciones, libros, personas que nos facilitan la salida a un paraíso propio, escenarios que nos indican como retomar nuestro poder y liberarnos de ese vacío, de su ausencia y de esa búsqueda constante. Salidas que nos conducen a lo que nos merecemos, a un lugar de reconocimiento y permiso para ser amadas, un espacio donde existe el amor en toda su magnitud, esperando su fuerza para permitir el amor y recibirlo.

Como papá nos ha amado a nosotras, será nuestra relación íntima, nuestra vulnerabilidad consciente o inconsciente en el arte de la relación de pareja. Encontramos en su figura el amor propio para abrigarnos en tiempos de caos o tempestades emocionales y la capacidad abundante para «amarnos lo suficiente para levantarnos de una relación, situación o suceso», poner límites al desamor y tomar la fuerza necesaria para reconocernos en el amor que somos.

Papá es un lugar para madurar, crecer en autoestima y en reconocimiento de lo que hacemos y su recompensa. Papá protege, limita, reconoce la valía que somos y mostramos, es el éxito de nuestro interior y del merecimiento expuesto y permitido.

Papá, es ese lugar sin puertas ni ventanas, un espacio sin barbas y con la entrega del amor incondicional, que limita la mirada de ego y permite el amor abundante y equilibrado hacia nosotras mismas.

Papá, ese lugar para crecer, para ser con y por excelencia de lo merecido, aprendido y hecho. Un lugar para retribuirnos de lo relacional para un merecido disfrute y descanso.

Papá, un lugar para crecer y madurar, un lugar donde darnos la vuelta hacia nuestra propia vida, cogerla con las manos del alma y nutrir nuestros proyectos, deseos e ilusiones, abasteciendo de todo y para todo nuestro futuro.

Tomar a papá, averiguar la belleza oculta que se haya en él y tomarla, con todo lo que fue y es, aunque no ocurriera como a nosotras nos gustó o deseamos, es vital para vivirnos en un camino de éxito y disfrute.

Darle su lugar, el primero de los hombres, aunque su lugar transcurriera ausente, o vacío, o negado, o lo que fuera que ocurriese cuando éramos niñas, es de vital importancia para no descubrirnos buscando ese espacio, su figura y su significado vital en cada una de las relaciones, sobre todo en las relaciones de pareja.

Honrarlo para honrarte.

Darle su lugar para tener tu lugar.

Tomarlo para tener y hacer.

Maku Sirera Pérez

SOLTERA HASTA QUE ME AME LO SUFICIENTE

SOLTERA HASTA QUE ME AME LO SUFICIENTE

La luz más brillante, es aquella que luce en la oscuridad de la aparente nada. Maku Sirera Pérez


Me quedaré soltera, hasta que me ame lo suficiente que sea innecesario el reclamo de mis carencias.

Me quedaré soltera, hasta que me ame lo suficiente que sea innecesario el demandar de mis ausencias.

Soltera, aunque reunida con mis valores, mis intimidades, mis diálogos y mis silencios emocionales y así, sentir las cantidades y las calidades de lo que voy descubriendo.

Soltera, porque entera estoy y soy desde que nací, desde la milésima de segundo del encuentro entre las células de mis clanes y de todo mi sistema familiar conjuntado.

Soltera, porque entera camino mucho antes de ser consciente de mis formas y de las formas en las que aprendí a relacionarme.

Amar mi mente, para amar la mente.

Amar mi cuerpo, para amar el cuerpo.

Amar mi corazón, para amar el corazón.

Amar mis canas, mis arrugas, mis caídas, mis lentitudes y mis prisas, amar la transformación de mi juventud que sigue siendo una bella obra y así, crear amando los cambios ajenos.

Observar la contemplación de la vida pasando por mi piel, para amar la piel del otro y contemplar la vida en el otro.

Quedarme soltera, hasta que mi alma se reconozca en cada minuto compartido sin expectativas, sin peticiones, sin carencias y sin ausencias.

Quedarme soltera, hasta sumar todo de mi misma sin peticiones de cambios ajenos. Amando lo que es, lo que soy.

Quedarme soltera, hasta renunciar a la necesidad de etiquetar mi camino conjunto por la urgencia de controlar lo que creo tener mio.

Quedarme soltera, hasta que sea innecesario sentir el especialismo de la convivencia exigida o consentida, asumiendo la sumisión de ser única en el territorio.

Quedarme soltera, hasta que sea inevitable caminar a la misma altura con el otro, con el mismo ritmo que el otro y sin sentir la necesidad de pedirlo ni de observarlo, sólo vivirme en el fluir de la certeza.

Quedarme soltera, hasta vivirme en la soltería desde la abundancia de crecer en relación, de sumar creciendo en relación, de aunar creciendo en relación.

«QUEDARME SOLTERA, HASTA CRECER EN RELACIÓN«

Maku Sirera Pérez

CREO EN EL SER HUMANO, «FELIZ UNIDAD»

CREO EN EL SER HUMANO, «FELIZ UNIDAD»

Sé, que seguiremos uniendo corazones y compartiendo momentos de celebración, aunque decidamos cambiar el nombre de NAVIDAD por UNIDAD. Maku Sirera Pérez


???? Berth Hellinger:
«La vida te desilusiona para que dejes de vivir de ilusiones y veas la realidad.

La vida te destruye todo lo superfluo, hasta que queda solo lo importante.

La vida no te deja en paz, para que dejes de pelearte, y aceptes todo lo que Es.

La vida te retira lo que tienes, hasta que dejas de quejarte y agradeces.

La vida te envía personas conflictivas para que sanes y dejes de reflejar afuera lo que tienes adentro.

La vida deja que te caigas una y otra vez, hasta que te decides a aprender la lección.

La vida te saca del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejas de querer controlar y fluyes como rio.

La vida te pone enemigos en el camino, hasta que dejas de “reaccionar”.

La vida te asusta y sobresalta todas las veces que sean necesarias, hasta que pierdes el miedo y recobras tu fe.

La vida te quita el amor verdadero, no te lo concede ni permite, hasta que dejas de intentar comprarlo con baratijas.

La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene.

La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo.

La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí penetre la luz.

La vida te enfrenta con rebeldes, hasta que dejas de tratar de controlar.

La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas.

La vida te envía rayos y tormentas, para que despiertes.

La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO.

La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir.

La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser.

La vida te niega los milagros, hasta que comprendes que todo es un milagro.

La vida te acorta el tiempo, para que te apures en aprender a vivir.

La vida te ridiculiza hasta que te vuelves nada, hasta que te haces nadie, y así te conviertes en todo.

La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar.

La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces respirar.

La vida te oculta los tesoros, hasta que emprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos.La vida te niega a Dios, hasta que lo ves en todos y en todo.

La vida te acorta, te poda, te quita, te rompe, te desilusiona, te agrieta, te rompe … hasta que solo en ti queda AMOR. (Bert Hellinger)


Bert Hellinger, fue un gran maestro en este mundo que nos ayudó a entender al ser humano y sus grandezas. Nos facilitó la oportunidad de desprendernos de creencias, como ropajes que limitan lo que somos y como nos relacionamos, para ser más en esencia y alma.

El ser humano está provisto de todo para vivirse en los escenarios de vida desde la abundancia, la felicidad y el amor.

Somos en esencia lo que vive en nuestro interior y de lo que estamos creados todos, el amor en nuestra materia prima y es, con esta base, con la que nacemos. Recordar nuestra grandeza, recordar nuestra esencia y la creación de la misma es para lo que hemos elegido nacer. Podemos demorar este fin, el tiempo que elijamos vivir en el miedo, el amor es en todo los tiempos y, desde la permanencia del infinito, él, hará lo incansable para mostrarse en todo.

Existen más seres humanos creando que destruyendo.

Existen más seres humanos ayudando que impidiendo.

Existen más seres humanos sonriendo que llorando.

Existen más seres humanos ocupados en cooperar y crear colaboración que preocupados en sí mismo.

Creo en el ser humano y su capacidad de amar, sobre todo en los momentos mas difíciles de la vida.

Creo en el ser humano y su naturaleza cocreadora de belleza, de unión y sanación conjunta.

Sé, que seguiremos celebrando momentos de paz, de unión y de abrazos de vida, aunque le cambiemos el nombre.

Sé, que seguiremos uniendo corazones y compartiendo momentos de celebración, aunque decidamos cambiar el nombre de NAVIDAD por UNIDAD.

¡¡Feliz Navidad, FELIZ UNIDAD!!

????¡¡Que la paz sea con todos!!????

  • Maku Sirera Pérez
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