TE LLEVARÉ EN MI PIEL

Pasan los días y permanece la aventura de un amor que dejó impreso en mi piel tu nombre.

Maku Sirera Pérez

Cuantas cosas te diría, cuantos momentos viviría junto a esa sonrisa, junto a esa mirada pícara, junto a ese abrazo que me recogía entera al que era imposible no unirme, dejarme, vencerme…

Cuantas cosas hablaría pegada a tu voz saliente por esa cajita de sonidos, a quien el resto de lo mortales llama teléfono y al que tú llamabas “untuyyo” y a mi me encantaba tu comienzo… “que me gusta escuchar esa vocecita, morena”.

Aún recuerdo el día que fuimos juntos a dibujarnos, a estrenar nuestra piel unidos de la mano, traspasando nuestros miedos de una mirada a otra, como si en cada carcajada vaciáramos el terror a las agujas y nos llenáramos de valor eterno.

Morena!, -me decías-, ¿Estás segura de esta hazaña?, mira que luego no habrá manera de borrarlo, ¡es para toda la vida, con el miedo que a ti te da eso! Y soltabas una carcajada mientras me recogías entre tus brazos.

Anduvimos todo el trayecto entre risas, carcajadas, bromas, abrazos y besos, como si fuéramos dos jovenzuelos borrachos de felicidad a los que no les importaba el tiempo, ni el lugar, ni el espacio. ¡Que feliz recuerdo!

¡Para siempre!, dijiste mirándome a los ojos, -¡Maku esto es para siempre!. Cuando mire mi dibujo, mi tatuaje, nuestro tatuaje, será inevitable que recuerde que esto lo hicimos juntos y es para siempre-. Y vuelta a empezar con las carcajadas y las risas y los abrazos.

Recuerdo tu cocinar, esos platos tan ricos que me cocinaste. Recuerdo los helados de chocolate y el chocolate derretido con el que te encantaba juguetear y romper a carcajadas mientras yo buscaba las “limpiazarpitas”. Esa palabra te provocaba aun más carcajadas.

Entre risas nos hemos relacionado, entre conversaciones “por privado”, en “untuyyo“, como te gustaba llamarlo. Entre abrazos, paddlesurf, playas, paseos, gym y soleadas tardes de verano en El Campello. Recuerdo como llamabas a mi retoña “Macu Junior” y cuánto cariño le repartías, ¡Ay Patxito! Echándote en falta me tengo.

Recuerdo tantos momentos, ese día que tú y yo sabemos y ese otro, y el otro y también otro día y otro, cuanto lo recuerdo. Acompañados, a solas, en familia, con amigos, por privado y en privado, los recuerdo todos, en un ir y venir de “tuyyo”. ¡Ay Patxito! Echando en falta tus risas, tus formas, tus abrazos, a ti entero.

Recuerdo cuando me enviabas fotos de tu precioso tatuaje y me decías ¿A ver el tuyo? ¿Todavía lo tienes? Y yo te contestaba ¡Pues claro Patxito, esto es para siempre! Ahí va una foto, y se llenaba el Whatsapp de risas y risas y más risas.

Siento que me falta algo cuando miro mi bello tatuaje, ese dibujo que nos grabamos juntos para siempre y no puedo ya compartirlo contigo, me falta algo cuando lo miro. Se empezó en mi brazo y se terminó en el tuyo y ahora… está incompleto.

Te llevo en mi piel, no sólo en la que me cubre el cuerpo, te llevo en la piel del alma esperando ser recogida por uno de tus abrazos, rodeada de mil tiernos besos y abrigada por esa mirada tuya que me mostraba el camino hacia la felicidad… ¡Cuánto te echaré de menos!.

En medio de la calle nos encontramos, como se encuentran dos adolescentes en un comienzo, grabando un “para siempre” en nuestra piel, dejando una bella cicatriz que, con el tiempo, formará parte de un lienzo que me recordará lo afortunada que soy por haber vivido un tramo de la vida contigo.

Te quise nada más verte y tú me decías a esto, -Yo, un poquito más tarde, no te me vengas arriba- y entre risas y carcajadas terminabas, -aunque una cosa te tengo que decir eh?, que mi querer es del Norte, que es más verdadero Oye!

Te oigo en muchos lugares, te siento en muchos momentos y lo que más me conecta con tu presencia es, mirar mi bello trazo tatuado y recordar que fuimos juntos a crearlo y que como tú me decías, “Morena, esto es para siempre”.

Se que, estés donde estés, llenarás de carcajadas y risas todo a tu alrededor y la felicidad seguirá caminando contigo. Desde aquí, a tan solo un centímetro de ti, suelto el dolor de tu ausencia y recojo el agradecimiento y la fortuna de llevarte tatuado en mi piel, “para siempre“.

¡Te quiero. Te querré siempre! Hasta el infinito de otras vidas!

¡Hasta pronto mi Patxito!

Maku Sirera Pérez

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