¿CUÁNTO PODER SABES QUE TIENES?

Sí supieras cuanto poder tienes, si fueras consciente de lo que puedes hacer con ese poder tuyo, no habrían límites al amor en tu persona.

Maku Sirera Pérez

Nuestra mente está creada de la misma forma y por la misma naturaleza que el Universo.

Ella, Él, no entiende; ni de tiempo ni espacio, ni de ética ni moral, no juzga, no distingue la ficción de la realidad, no comprende la negación y no concibe ni quién, ni cómo, ni cuándo, ni cuánto en las experiencias.

Si en estos momentos te dijera que “-NO PIENSES EN UN ELEFANTE ROSA”-¿Qué ha hecho tu mente? ¿pensarlo? y que “-NO TENGA LAS OREJAS GRANDES”- ¿Qué ha hecho tu mente? ¿Pensarlo?

La naturaleza se mueve por patrones que son creados por conceptos de vida. Si los resultados amenazan el medio o la propia naturaleza, combinará un cambio de resultados con otros patrones para equilibrar la vida.

En el ser humano, el dolor y el sentimiento de dolor se resuelve en la mayoría de los casos como amenaza de muerte y por tanto nuestro sistema movilizará los patrones para evitarla, aunque en ocasiones esos cambios nos lleven a la propia muerte.

Nuestra mente es como el resto de las cosas o seres que comparten espacio en este momento de vida y en esta dimensión y espacio, cooperativa, inclusiva e integradora de vida y supervivencia.

Obedece a unos patrones en sincronicidad con el entorno y su máxima es la supervivencia, sin juicios mentales ni racionales, su vibración es la “supervivencia”.

Aquí expongo una investigación que se llevó a cabo en EEUU con personas que estaban condenadas a muerte, que podría hacer referencia, no sólo al poder de la mente y su funcionamiento, sino también al hecho de los patrones de pensamiento y acción para evitar el dolor y su comportamiento.

Un científico de Phoenix, Arizona, quería demostrar el gran poder que tiene la mente humana. Ésta puede creer todo lo que recibe; palabras, pensamientos, acciones, imágenes, emociones, sean estas experiencias positivas o negativas.

Necesitaba varios voluntarios que llegasen a las últimas consecuencias, y lo consiguió en una penitenciaría. Era condenados a muerte que serías ejecutados en la penitenciaría de St. Louis, en el Estado de Missouri, donde existe la pena de muerte a través de la silla eléctrica.

Se les propuso participar en un experimento científico para sustituir la muerte en la silla eléctrica por una muerte más indolora y violenta.

Se les explicó que se les practicaría un corte en las muñecas lo suficientemente profundo para desangrarse, con el beneficio de que no sufrirían, pues irían manifestando una serie de síntomas indoloros hasta quedar casi dormidos antes de sufrir un paro cardíaco y morir.

Los condenados aceptaron, para ellos era menos doloroso y violento elegir ese tipo de muerte que optar por la silla eléctrica y todas las agonías que provocaba su elección.

Fueron colocados en las camillas, con sujeciones en manos y pies, para evitar el movimiento y que descubrieran que en realidad ese corte, no era tan profundo cómo para causar la muerte.

Colocaron una grabación debajo de las camillas para que los condenados escucharan cómo caía la sangre de su cuerpo gota a gota y de esta forma se iban desagrado.

Esa grabación iba siendo dirigida por el cálculo de la velocidad que hubiera tenido la sangre derramada, cada diez minutos bajaban el ritmo de la grabación provocando en ellos los efectos deseados. Ellos creían e intensificarán esa creencia con el audio y su pensamiento. Poco a poco las gotas eran más lentas hasta que finalmente, unos condenados morían segundos antes de escuchar la última gota caer y otros, segundos después de esa última gota.

Que decir queda que ninguno se desangró, que todo era un montaje para el experimento y el funcionamiento de la mente, de nuestra mente humana y su compresión de lo que creemos o percibimos.

Con este experimento, los científicos quisieron demostrar una parte del poder de nuestra mente y lo que , desde su conocimiento, podemos llegar a conseguir o causar.

Ser cuidadoso con nuestras experiencias de vida y con lo que permitimos o no que entre en nuestro cerebro, y por tanto en nuestro cuerpo y vida, es de “VITAL” importancia para la salud.

Todo el poder de lo que somos, es lo que creemos. La atención con intención otorga el poder en sí mismo.

Maku Sirera Pérez

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