NO ME cabe más DOLOR

Quizá sólo tenga unas ganas enormes de empezar… aunque sea en otro lugar.

Maku Sirera Pérez

Viviendo consciente de mis heridas de rechazo e injusticia y reconociéndome en ellas las máscaras de “huidiza” y “rigida” soy más consciente de elegir si decido vivir en el dolor o en el AMOR y eso será un baile de péndulos buscando el equilibrio de la vida en sí misma.

Dame un respiro vital… en esta vida real… real como la vida…

Dame un respiro que me pueda recomponer o por lo más que sienta recoger aliento para  encontrar ante el dolor la capacidad que creo tener para superar o para comprender o para transcender esa parte de mi que me causa flojedad, desamparo y unas ganas de rendirme en el encuentro y la experiencia  y de saberme no tener más capacidad para llorar.

Tomando un respiro ante el dolor de los acontecimientos que vivo desde mi herida de rechazo, esa que cada día la veo resurgir arropada entre caricias de mi misma, esa herida que vierte una máscara social de huidiza y se me antoja salir corriendo de casi todas las experiencias en las que ni siquiera he entrado, o no del todo por miedo al encuentro de no sentir ese amor que reclamo y sin embargo reclamándolo.

Máscara de “escapista” ante situaciones que no nombro y que creo vivir desde el desmerecimiento de sentirme rechazada hasta por la muerte, en un rincón que duele cómo el intenso frío y el vacío de la nada, del que no quiero salir por miedo a vivirme.

Me duele el llanto, y por eso río. Me duele la risa y por eso lloro, me duele la vida y por eso muero, me duele la muerte y por eso vivo.

Desde la máscara que me coloco para sentirme aceptada en el bullicio de las calles, como adoctrinamiento social, pues sino vivo… ¿Entonces que? y morir no quiero, sin embargo me duele tanto el alma, la gente, la ausencia, la falta… me duele hasta el paso del aire común por mi cuerpo y por eso retengo, pues parece que penetra en mi alma y eso también me duele por dentro, arrancando, que tendré que expulsarlo y lo siento como rechazo, ni siquiera él quiere amarme para quedarse.

Me coloco la máscara de rígida activada por mi herida de injusticia, pues siento que todo se mueve injusto, la vida por ser sin mi permiso y la muerte por robar sin compasión.

Me coloco la máscara de rígida  para ver si sonriendo, si forzando pensar que “todo está bien” y que “con todo puedo”, oigo que la vida me llama a gritos y así me saca de mi infierno, alzando su mano para recogerme en un abrazo que siento eterno y sin embargo no se mantiene, y eso… me duele tanto.

Quizá piense que mis mascaras, esas que me creen aliviar, que al huir creo que no siento, que al fingir tambien lo creo e imagino una vida sin complejos, sin tentativas y llena de risas y sonrisas que me ablandan el hierro que me he montando cómo corazón para no notar lo frágil de saber que no estoy y sin embargo vivo.

…Y unas manos de amor intentan recorrer mi vientre y entonces algo en mi rechaza esa ternura eterna que me comunica que “nada está bien en ese lugar lejano”.

…Y unas manos de amor y caricias activan mi frialdad y me sienten que esa parte de mi cuerpo ya no es mía desde hace tiempo, que ya no me pertenece, que no existe, que se ha evaporado, encontrádome  en la consciencia de sentirme partida en mil pedazos  de nuevo como un témpano que congela mis sentimientos y me obliga a huir de ese momento.

Lápidas de piel sin letras que no siento como arrancar de mi, de mi vientre,  de esas manos que han despertado en mi que no me cabe más dolor, que ya no quiero… Y vuelve la oscuridad de sentirme injusta tomando como inicio del camino esas manos que con amor rozaron el dolor atesorado como único todavía en mi regazo, lugar de engendro de amor y de comienzo.

… Y tumbada en el suelo de la vida y sintiendo que “NO ME CABE MÁS DOLOR”… elijo el reclamo urgente del AMOR para vaciar mi alma del dolor que ya tiene demasiado tiempo.

“Elijo” entonces que en mi alma también habite el clamor y con él el AMOR y el PERDÓN hacia mi misma, abrazándome en un llanto liberador con el que consigo vaciar la inutilidad del sufrimiento, dejando espacio a mi aliento, a ese abrazo contenedor  de secretos de dolor que me recogen en el AMOR mas absoluto, justo y eterno.

…pues… “YA NO ME CABE MÁS DOLOR”…

 

Maku Sirera Pérez 

 

 

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