Vigésimo día de 21 “SIN JUZGAR A LOS DEMÁS “

“Toda enfermedad es un espectáculo que nace del ego y alimenta el drama de nuestra vida” 

Alejandro Jodoroswky

Observando esta frase con detenimiento,  como si realmente me encontrara sentada en la butaca de un teatro como espectadora expectante y crítica de cuanto acontece delante de mi, podría elegir tener una mirada de consuelo frente a toda expresión de reflexión o posibilidad de ello. La palabra espectáculo me transfiere a un significado unido a la “MÁSCARA ” y por tanto le otorgo un gran sentido al ego y sus fases de autoreconocimiento.

¿Qué parte de nosotros ocultamos al mundo con tanta fuerza, que esa misma fuerza ejerce un impulso hacia afuera con la misma intensidad que nosotros nos obligamos a esconder?

¿Quizá sólo se trate de física? ¿Quizá  de deseos del “ser” en ser, en manifestarse y no encuentra otra forma y manera que la del espectáculo?  La farándula,  el teatro que tanto nos cuenta y revela, que tanto induce, dice y desdice y que en millones de ocasiones nos resuena en nuestro interior.

Pienso que toda manifestación al exterior de algo que se encuentra oculto en el interior es una “PETICIÓN DE AMOR” incansable del alma, del inconsciente,  de nuestra “bendita sombra”, de nuestro yo esencial agotado de vivir en penumbra.

En el libro “UN CURSO DE MILAGROS ” existe un sin fin de reflexiones para entender que la vida, en conjunto de todo en el todo, la vida en sí,  incluyendo al ser humano en ella,  la vida, ella,  es una unicidad viviendo en unidad por y para el amor, existiendo un sólo concepto por abundancia en si misma o por carencia de la conciencia en el mismo lugar.

Cuando entregamos, damos, ofrecemos desde nuestro esencial, desde el altruismo, desde la unicidad de nuestro todo con el todo, estamos en el amor, somos amor y en este lugar no divisamos la separación porque no existe. Un lugar sin necesidades, sin deseos, sin intereses, sin reclamaciones, sin peticiones, sin juicios, sin condenas, un lugar de ser en el ser, donde la plenitud es, sin más motivo que ser, sin permisos ni aprobaciones.

Sin embargo el mismo concepto lo podemos observar creando una mirada de carencia, de vacío,  de negación, una clara “PETICIÓN DE AMOR” por sentimiento de separación,  de reconocimiento, de aprobación,  de pertenencia, de supervivencia y, como no, una necesidad de ser y sentirse unido, sentirse parte del todo, pertenecer al amor, volver a él.

El espectáculo no es sino una “PETICIÓN DE AMOR”, una necesidad del alma o de nuestro verdadero ser de pertenecer al amor y sentirse en él. Es un dispositivo de seguridad que llevamos todos en el interior, mucho antes de nacer, que nos conecta directamente con la fuente cuando nos empeñamos en desconectarnos de ella, una alarma que sonará tan fuerte como tan fuerte sea nuestra necesidad de volver al amor y seguir conectados con él , con la fuente, con el todo.

El espectáculo es lo llamativo del exterior que está gritando incansable en el interior de uno mismo y por tanto nos activa las alarmas para reaccionar, muchas veces para parar y reflexionar que está sucediendo en nuestra vida, que estamos permitiendo que suceda en ella, que lugar le estamos dando y otorgando a la opinión de ese grupo de juicios que está emitiendo nuestra respuesta y cual es la proyección que permitimos transmitir.

Todos los escenarios que somos capaces de observar, están manifiestos en nuestra mirada porque los hemos decretado antes. Nadie nos emite un juicio sin nuestro permiso, nada acontece sin nuestro consentimiento, consciente o inconscientemente, nada sucede porque si o porque no, somos 100% responsables de nuestro camino de vida.

Bajo esa gran responsabilidad existe sin duda un gran poder y una libertad potenciadora de cada uno de nosotros y de nuestra conexión con el todo, con la fuente, con el universo, una conexión con la coherencia… mente, cuerpo y espíritu. .. pensar, hacer y sentir.

Entonces, ¿que tremenda pérdida de conexión, de vida y de tiempo aprovechado el emitir juicios ajenos y hacia los demás,  crear foco en las butacas de la vida cuando la vida transcurre en el escenario y en el proyector?

Un mundo lleno de juicios que nos conduce con nuestro permiso al sufrimiento y elegir un control que nos castiga o quizá un mundo lleno de miradas de bondad, de caridad, de “no se de tu vida nada” y con ello intento observar todo desde el gran potencial que todos llevamos dentro, desde “te estoy capacitado para que seas, sin necesidad de juicios”.

Elijo la mirada de consuelo, elijo la observación sin castración,  elijo la proyeccion de un trabajo interno creado en la abundancia del amor y para el amor, abrigando incluso a mi sombra, amorosa oscuridad que sustenta mis luces,  mis proyecciones, mis escenarios y mi vida. ¡Elijo ser amor! “ELIJO”, hoy “ELIJO UN DÍA SIN JUICIOS, ELIJO SER AMOR”.

MaKu Sirera

 

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