Décimo sexto día de 21 «EL PERDÓN»

«…En el lugar dónde habita el AMOR, todo lo bueno me sucede. Es ahí dónde quiero estar, es ahí dónde estoy. Aquí habita el amor, en este lugar dónde estoy»

,Maku Sirera

Que curioso que, cuando algo te vuelve pesado en el caminar y decides elegir vencer los miedos que te hace suponer lo que el otro dirá o como se sentirá, e incluso con el riesgo de que sabes que esa decisión o elección puede terminar con relaciones, al tomarla y manifestarla, te libera el alma, libera el peso y te sientes ligera e indestructible…

Que curioso como detrás de esos miedos, existen, esperando, grandes oportunidades de vida, de encuentro, de libertad absoluta y que cuando tomas esa decisión, algo mágico te envuelve y envuelve tu vida, convirtiendo este lugar llamado vida, en un lugar transitable y liberado de culpa y juicios. ES entonces cuando observas que estás capacitada para decidir ser honesta y ofrecer honestidad y al mismo tiempo, observas como los demás tienen la oportunidad de capacitarse o elegir no hacerlo y esta circunstancia también es mágica y transformadora, liberando el peso de la preocupación, del sufrimiento y las expectativas.

Que curioso, cómo esos miedos que alimentan los dramas, la impotencia, la frustración, la incoherencia, la desolación y que te mantienen en la adicción al victimismo y al sufrimiento, no son más que circunstancias que atesoramos para tener razón, para culpabilizar a otros y así poder calmarnos y sentirnos inocentes ante la emisión de juicios innecesarios de lo que creemos externo.

Dentro de nosotros, existe un gran potencial de vida, un gran potencial de superación con grandes capacidades de aprender y encontrar la belleza oculta que se encuentra en todas y cada una de las circunstancias que elegimos vivir, cada día.

Vivir es una elección, vivir es una responsabilidad que adquirimos en el mismo momento en el que decidimos venir a este mundo para experimentar la felicidad o el sufrimiento. Sin embargo, todos estamos hechos de AMOR y podemos elegirlo, o no.

Estamos hechos del mismo contenido y tenemos la capacidad suficiente de abordar la vida desde ese AMOR, desde ese potencial que se nos entrega al nacer.

El AMOR, es intrínseco en el ser humano, como afirmaba NELSON MANDELA, ningún ser humano llega a este mundo odiando, el odio es una acción aprendida que debe desarrollarse con un entrenamiento. El odio, es una elección constante, no es la esencia del ser humano.

Los juicios nos transportan a ese lado, a esa elección, al exterior de nosotros mismos y nos hace olvidar nuestra esencia. Al separarnos del otro, nos separamos de nosotros mismos y del amor que somos.

Los juicios, nos potencian una parte de nosotros que nos hace desconectarnos de nuestra esencia primaria y nos conduce al lado oscuro, a la sombra, a nuestra sombra, sin embargo, ES en ese lugar donde se encuentran las más grandes luces del ser humano. ES en ese lugar de oscuridad donde podemos retornar a la luz, pues ES la oscuridad y la sombra la que la sustenta.

Todo cuanto acontece en nuestras vidas está inundado de luz y en ocasiones, en la más tenebrosa de las sombras, en la noche oscura del alma, ES cuando podemos ser capaces de despertar la percepción de que estamos hechos de AMOR. ES cuando somos capaces de tomar conciencia de la luz que habita en nuestro interior y que forma parte de nuestra alma. ES en ese lugar de oscura calma, cuando el ser humano se encuentra con la libertad de sí mismo y entonces renace y se reencuentra.

Cuando nuestras heridas son profundas, ES cuando más necesitamos recuperar el AMOR, la luz e invadir esas heridas. Escribir la palabra AMOR en cada una de ellas, con delicadeza, con calma, con respeto, con conciencia, con esperanza, para que esas letras escritas, penetren en nuestro interior y recuerden nuestras esencia y se mezclen con ella y nos transformen, y nos transciendan y nos retornen al AMOR, pues ES ahí donde habita el AMOR. ES ahí donde me reconozco, donde vuelvo, donde SOY.

Soltaré los juicios, transcenderé los miedos y cubriré mis heridas con AMOR, para que sean sanadas y desde la transformación, vuelva a lo que SOY, vuelva al AMOR.

Te regalo, querido lector, este ejercicio que a mi me sirve para renacer.

Escribo en una hoja de papel mis heridas, todo aquello que permito con dolor, todas aquellas personas que creo separadas de mi y una vez transcritas y materializadas en la separación de esa hoja, coloco amor y las cubro y las acaricio con todo el amor que me siento capaz de entregar. Me entrego a él, sin hacer nada más que permitir que suceda el milagro de la vida en este instante y perdono mis heridas, perdono la separación y la inundo de amor y me entrego al AMOR y me perdono.

SOY UNA CON DIOS

Maku Sirera

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