Décimo primer día de 21 «EL PERDÓN»

«Si algún día la vida te da la espalda, tócale las nalgas…»

Existe algo más grande que una misma, algo más grande que nuestra propia comprensión de los momentos que nos guía por el camino de la vida y hacia la felicidad común y propia.

Existe un plan de amor para todo lo que vemos y comprendemos y para todo lo que no vemos y no comprendemos.

Existe en el mismo lugar donde nos desarrollamos, donde transitamos, varias vidas o formas de interpretación de vida que desde cada mirada, convierten la propia vida en un lugar único aunque compartido.

Ante la misma situación, podemos obtener varias interpretaciones, escucharlas, observarlas, aceptarlas, respetarlas, adoptarlas y elegir cambiar la visión del acontecimiento pasado y desde esa elección, cabe la posibilidad de generar resultados distintos. No podemos cambiar el pasado, sin embargo, si podemos cambiar la percepción de lo vivido, la mirada hacia la experiencia y las personas que han intervenido y cambiar la emoción que quedó atrapada en ese instante y que nos mantiene en una jaula del tiempo. El futuro, tras esta elección, será otro al ciento uno por ciento.

Un mismo acontecimiento visto desde diferente perspectiva, podrá ser interpretado de distinta manera y proyectará un futuro distinto.

Imaginemos una situación determinada, como por ejemplo un día de playa. Tenemos sol, un sol radiante, nos encontramos en el mes de julio, en plenas vacaciones de verano, nuestras esperadas vacaciones, esas vacaciones que hemos planeado con tanta ilusión y dedicación. Decidimos elegir pasar un día disfrutando de esas maravillosas vacaciones en la playa, planeando el baño en el agua y el descanso tumbados en una toalla preciosa, que hemos adquirido para esas planificadas vacaciones…

Se pueden plantear varias circunstancias. Antes de salir de casa, tomamos la decisión de informarnos del clima en una pagina web que nos habla de esto y leemos que el mar estará un poco revuelto y además tendremos un poco de viento. El clima es algo que no está en nuestra mano cambiar ni alterar, es innecesario y nada productivo emocionalmente dedicar tiempo a esto.

Estas circunstancias pueden ser favorables, para quién decida hacer surf y totalmente desfavorables para quién desea pasar un día tranquilo. Podemos decidir fluir con las circunstancias y focalizarnos en nuestro objetivo de vida, que en ese momento es disfrutar de unas merecidas vacaciones, o bien decidir elegir perder el tiempo en la queja, emitiendo juicios hacia parte o todo y engrandeciendo la situación hasta convertirla en un drama.

Lo que para algunas personas puede ser un evento magnífico, para otras personas se puede convertir en el peor de los momentos.

«Lo que para una araña puede ser un festín, para una mosca puede ser un caos».

Si optamos por encontrarnos en la solución, en nuestro objetivo principal que es disfrutar de las vacaciones y que nuestro propósito de vida global no pierda el norte, nuestro norte, seguramente y sólo digo seguramente, el resultado sea el deseado aunque no el esperado.

AMAR LO QUE ES, PUES LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO, ES LO ÚNICO QUE PUEDE SUCEDER

Las circunstancias, los momentos, los eventos, las situaciones, son maravillosas oportunidades de aprender de nosotras mismas, de transcender nuestras propias capacidades, de transitar hacia ese lugar que casi todos soñamos y deseamos y que en ocasiones, nos da tanto miedo llegar.

Sin juicios hacia nosotras mismas, sin juicios hacia la situación, sin juicios hacia las personas que creemos causantes de las mismas, sin juicios encontramos esas «nalgas de la vida» que nos harán bailar una conga, un baile entrelazado de circunstancias que nos llevarán a la risa y sonrisa del momento, a que la vida se dé la vuelta y baile con nosotros en ese momento.

«Si la vida te da la espalda, tócale las nalgas»

Suelta el juicio y piensa por un momento que lo que sucede, es lo único que puede suceder y seguidamente detén tu pensamiento y agradece. Da las gracias por lo que estás viviendo, aunque no estés conforme, busca la belleza oculta de ese instante y el regalo que tiene para ti la vida en ese momento.

¿Qué puedo obtener positivo de esta experiencia?

¿Qué decisiones puedo tomar gracias a este escenario?

¿Qué puedo agradecer de que no se dé lo que yo quería y se dé esta circunstancia?

Si no podía ser de otra manera, puesto que las cosas pasan como tienen que pasar y son perfectas en cada instante, ¿ Qué puedo celebrar ahora? ¿Qué puedo agradecer ahora? ¿Qué puedo entregar al amor ahora? ¿Qué no puedo perdonar ahora y perdono?

Te invito a que anotes en varios papeles, todas aquellas experiencias, personas, escenarios o circunstancias que se han dado diferentes a tus deseos, te han producido dolor o miedo o son negativas para ti. Únelas con una pequeña cuerda y sujétalas alrededor de tu cintura, escucha la canción de «LA CONGA» y ríete durante varios minutos. Nada tienes que perder y mucho que ganar. Cuando termines de bailar, suelta los papelitos, léelos en voz alta uno a uno y deshazte de ellos como tú quieras.

Soltar y reír.

Reír y bailar

Bailar y soltar

Maku Sirera

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